Antes de comprar un producto o iniciar obras, es necesario distinguir condensación, infiltración y humedad por capilaridad. Estas tres causas pueden producir marcas parecidas, pero no requieren las mismas soluciones. Una mala identificación provoca a menudo un gasto inútil y un resultado decepcionante.
La condensación
La condensación aparece cuando el aire interior húmedo entra en contacto con una superficie fría. Se observa a menudo en estancias mal ventiladas, cerca de ventanas, en esquinas o detrás de muebles. La prioridad es mejorar la ventilación, reducir la humedad interior y eliminar puentes térmicos cuando sea posible.
La infiltración
La infiltración procede de una entrada de agua exterior. Puede estar relacionada con una fachada fisurada, un canalón defectuoso, una cubierta dañada o un muro enterrado mal protegido. En este caso, un dispositivo antihumedad no sustituye la reparación de la entrada de agua. Hay que corregir la causa antes de esperar un secado duradero.
La humedad por capilaridad
La humedad por capilaridad parte del suelo y afecta sobre todo a la parte baja de las paredes. Suele provocar salitre, revestimientos dañados y marcas horizontales. En este caso, puede considerarse un dispositivo ATE o ATG para acompañar el secado progresivo de los muros.
¿Cómo evitar un tratamiento equivocado?
Hay que observar la ubicación de las marcas, su evolución después de la lluvia, la ventilación de la estancia y la naturaleza de los muros. El diagnóstico en línea de Humidité Conseil ayuda a orientar la elección cuando los síntomas corresponden a humedad ascendente.